El otro lado de las compras.

El trabajo comienza unos minutos antes, con una reunión nipona, típica en Japón que la marca INDITEX ha tomado prestada. Esta costumbre nipona, que ha sido implantada por la marca en toda España, pretende alimentar la motivación del empleado y alcanzar la excelencia en el servicio a través de esos minutos de feed-back diarios.

Estos encuentros se producen en las tiendas antes de abrir y al cerrar el establecimiento, y permiten que los empleados comenten cómo será el día, cómo ha sido y lo que queda por hacer, también se tratarán temas de interés, se enseñaran las novedades en producto, se darán consejos de venta y comercialización, y se explicarán curiosidades sobre los productos o colecciones, tanto de material como de inspiración de los mismos.

El encargado de impartir la reunión nipona del día será elegido por el responsable de tienda, así como el tema que deberá tratar en la misma. El empleado que tenga que llevar a cabo la reunión deberá documentarse sobre el tema en cuestión y tratar de hacerla amena, procurando que todos los asistentes a la misma participen de forma activa, tanto proporcionando nuevos ejemplos de interés como mostrando las posibles dudas que le puedan surgir durante la celebración. Se deberá enseñar documentación que acredite la información proporcionada, siendo en la mayoría de las ocasiones, información proporcionada por la propia empresa, ya que ésta siempre deberá mantener al empleado informado sobre todas las novedades que conciernen a la organización.

Las reuniones niponas más usuales son las que proporcionan información sobre el producto, para con ello mejorar la técnica de venta, al poseer una mayor información sobre los materiales con los que se ha fabricado, el por qué del producto y la inspiración que ha llevado a la creación del mismo. Podríamos concluir que todo ello es un valor añadido que se le da al servicio de asesoramiento y es que, como dijo en su día Coco Chanel “La moda no existe sólo en los vestidos. La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, la forma en que vivimos, lo que está sucediendo”.

Paralelamente, los empleados deberán estar informados sobre las tendencias de la temporada, consultando revistas, blogs de moda y toda aquella plataforma que pudiera servir para la ampliación de conocimientos en la materia. Pudiendo después, por iniciativa propia, convocar una reunión nipona de alguna curiosidad o tema que le haya llamado la atención y crea que debe ser conocido por el resto de la plantilla. Del gremio podemos hallar información útil en Pinterest, Vogue, Bazaar, Glamour, Cosmopolitan…entre otras.

Una de las reuniones niponas más importantes, y podríamos añadir que de las primeras que debieran hacerse, trata sobre cuál es la vestimenta que más te favorece según tu estructura corporal, ya que ésta podrá ser triangular, rectangular, de tipo pera u ovalada y no a todas ellas le sienta bien el mismo tipo de indumentaria. Y es que hay que tener muy en cuenta que el estilo es la forma de decir quién eres sin palabras.

Seguidamente el empleado que esa mañana sea el encargado de hacer el check list procederá a hacerlo, el cual consiste en revisar que todas las prendas estén correctamente alarmadas, que las taquillas permanezcan cerradas y que no haya ninguna alarma en prendas o mobiliario.

Se prosigue con la reposición de toda la tienda, así como cualquier actividad a realizar para el correcto funcionamiento de la misma, ya sea coordinar, plastificar prendas para guardarlas en el almacén o revisar que no le falte ningún detalle a cada una de las colecciones expuestas en la superficie de venta.

Los dependientes tendrán que saludar siempre a la persona que entre en el establecimiento de una  forma apropiada, de igual forma cuando salga del mismo, y deberá preguntar a la clientela si puede ayudar en algo, siempre con preguntas abiertas para evitar las respuestas cortas y cerradas y así poder mantener la conversación. Lo que venda cada vendedor deberá ir acompañado de su número de empleado, que te lo proporcionan en el momento que pasas a ser parte de la empresa, para después apuntar lo que cada uno ha vendido en una lista de seguimiento de objetivos individuales. Se deberá alcanzar el objetivo individual que marca la empresa ya que será indicativo de que eres productivo para la misma. Este objetivo se basa en lo que se vendió ese mismo día el año pasado  y se computa según las horas de la jornada laboral, ésta variará según el número de horas de contrato de cada empleado.

Durante el día saldrán informes de distintas áreas, los que abarcarán desde retirar un producto de tienda hasta el top 20 de producto. Éste último informe consta de varios apartados, nos encontramos todo el producto que más se vende en nuestra área de comercialización, también consta la comparación de tus productos con los que más se venden en otras tiendas y por último la rotación del producto indicado en el stock.

Cada seis meses aproximadamente nos encontramos con la figura del cliente misterioso, que podrá venir en los meses que está estipulado, en cualquier momento del horario comercial aplicado en la tienda, y que deberá rellenar un informe a su salida de la misma, dando su opinión sobre de la presencia de los empleados, el trato recibido por parte de éstos, el nivel de conocimiento sobre producto y seguridad que presenta el empleado, el estado de la tienda, el número de clientes en ese momento en la superficie de venta así como del clima que nos encontramos en la zona, entre otros. El informe tiene un barómetro de satisfacción y se deberá alcanzar un mínimo de un 90% para que todo vaya correctamente.

Al terminar la jornada laboral, la tienda debe quedar en perfecto estado, se deberá apuntar la reposición para el día siguiente y apuntar las ventas individuales en la lista de seguimiento nombrada anteriormente.

Por último, se realizará de nuevo la reunión nipona de primera hora de la mañana, sobre las diez de la noche, hora en la que se procederá al cierre de la tienda, para que los empleados que hayan entrando a su puesto de trabajo en las horas sucesivas a la apertura de la tienda, estén al corriente de todo lo explicado.

Mª del Carmen Ramos Mayo.

Un comentario

  • Las camisas que se venden en Japón no se empaquetan con alfileres, porque los japoneses, los consumidores más exigentes del mundo, no los aceptan. Por ello, Zara Japan, la filial de Inditex en aquel país, ha tenido que retirar los alfileres de la ropa que vende. No sólo en Japón, sino en todo el mundo, porque las prendas que se venden son las mismas en los 50 países en los que está presente la compañía y se etiquetan en el mismo lugar: A Coruña. ‘Esa imposición del consumidor japonés se ha trasladado al resto del mundo como un valor añadido’, explican fuentes de la compañía.
    El de los alfileres es sólo un ejemplo, pero significativo, de la influencia que muchas veces ejercen las filiales sobre el resto del grupo Inditex, donde reconocen que en cada mercado aprenden algo nuevo. Pero es quizá la influencia de Japón la más reseñable por la diferencia cultural que existe entre la forma de hacer negocios en Tokio y en A Coruña.

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